Este roedor entierra su comida para almacenarla y asegurar su alimento para épocas de escasez, aunque muchas de estas semillas se pierden y eventualmente germinan, convirtiéndose en jardineros que contribuyen a la reforestación. En los castañales, es un aliado silencioso de la naturaleza. Cuidarla es conservar la vida del bosque.


